3 de enero de 2026

El  3 de enero como todos los venezolanos me desperté con las noticias del bombardeo de Caracas. Juan, mi hijo mayor me llamó y me dijo: — Mamá capturaron a Maduro. Acabo de enviarte la declaración de Trump en Truth.

Quedé perpleja. Una alegría me invadió, con el mismo sentimiento de desconfianza e incertidumbre que tuve al enterarme de la muerte de Chávez.

Es para mi, un déjà vu, porque Juan me había informado de la muerte de Chávez en el 2013.

Recuerdo la tarde del 5 de marzo de 2013. Salí temprano de la Universidad, la luz de la tarde era espectacular, pasé por la bajada de Los Naranjos, hasta llegar a la casa de mis suegros en El Cafetal, para buscar a Andrés, mi hijo menor. A la salida del Liceo se iba a la casa de los abuelos. Mi amada suegrita, la Sra. Elena siempre me recibía cariñosamente y me ofrecía un rico café con leche, ese día, no acepté tenía prisa por regresar a mi casa.

Apenas entré en mi apartamento, sonó el teléfono.  Era Juan, llamaba desde  Caen (Francia) para anunciarme la noticia. Era algo que esperábamos, Chávez se había ido en diciembre 2012 a Cuba para tratarse una enfermedad desconocida. En casi tres meses no había vuelto a aparecer. 

Michel estaba en el Salto Ángel con su hija Pauline y Adrien, su novio. Pauline y Adrien habían venido a visitarnos, habíamos reflexionado mucho sobre la fecha de este viaje, tanto que había vaticinado: cuando vengan, anunciaran la muerte de Chavez. Así fue.  

Volvió a sonar el teléfono. Era Michel desde el campamento, en Canaima, habían puesto la electricidad para ver la televisión.

Parque Nacional Canaima, 5 de marzo de 2013

Bueno, así la captura de Maduro me revive todos esos recuerdos. Porque la alegría que siento no es inmensa, el régimen sigue vivo,  la bestia está herida pero respira. Hay demasiados presos políticos y la euforia que vemos en las redes sociales se goza muy poco en las calles de Venezuela, la celebración va por dentro. Aunque la transición ha comenzado y va a tomar tiempo. Todavía no tenemos libertad para expresarnos libremente. 

Pasamos años saliendo a la calle a protestar pacíficamente. En el 2013, después de que Maduro “ganara” las elecciones decidí irme de Venezuela. Solo parecerse a un estudiante, era sospechoso. Cualquiera de nuestros hijos podría no regresar a casa. ¿Cuántos estudiantes detuvieron sólo por manifestar ? ¿Cuántos padres perdieron a sus hijos?  Estaba cansada de vivir con miedo y con mi salario de Profesor Titular equivalente a 50 euros mensuales (si, mensuales).

Bendición de los anillos. Bodas de Oro

El 3 de enero, es un día especial para nuestra familia, es el aniversario de mis suegritos,  en 2014 celebramos sus Bodas de Oro con una misa en Porlamar. Así terminó nuestra última Navidad en Venezuela. En junio de 2014, Andrés terminó el bachillerato y se fue a estudiar a Francia. Michel y yo nos fuimos a Ecuador.

Tengo que aclarar dos cosas a mis lectores no venezolanos: 

  1. El 3 de enero de 2026 no apresaron a un Presidente. Maduro no está reconocido como tal por ningún país serio. Nicolás Maduro no ha ganado jamás una elección presidencial. Se capturó a un criminal acusado de narcotráfico y terrorismo y es por ello que sera juzgado en Nueva York. No será juzgado por haber cometido fraude electoral, ni por todas las violaciones de derechos humanos que han sido documentados en numerosos informes internacionales. 
  2. Desde hace mucho tiempo los venezolanos no gozamos del bienestar económico que podría brindarnos la riqueza de nuestro suelo. Toda la riqueza está en manos de ladrones y beneficia al crimen internacional, a organizaciones terroristas como la guerillas (ELN), Hamas y Hezbollah y a otras naciones tales como Cuba, China y Rusia entre otras. Así que por favor dejen de preocuparse por el petróleo. Por favor preocúpense por los venezolanos, según el reporte 2024 de la ONU, la mitad de la población vive en pobreza extrema, no puede comer tres veces al día.  En el año 2021, Caritas reportó desnutrición de 40% de niños menores de 2 años. Por favor preocúpense por los 863 Presos políticos, torturados hoy en el Helicoide. 

Este 3 de enero mis suegritos también festejaron 62 años juntos. Esta hermosa celebración y los extraordinarios sucesos ocurridos en la madrugada, me llenan de nostalgia y de esperanza.

Están ocurriendo muchos eventos importantes rápidamente, pero no estamos corriendo 100 metros, estamos en una maratón. Aún nos queda muchos kilometros por delante. Por supuesto que quisiéramos cruzar la meta, YA!

Desde las elecciones en Julio de 2024 hasta hoy han pasado mas de diecisiete meses. ¿En cuánto tiempo veremos un nuevo gobierno en Venezuela ? ¿Cuándo seremos libres?  

No lo sé. Pero tengo fé. Regresaremos y nos volveremos a abrazar muy pronto en libertad y con prosperidad !

Felijaño 2026

Una respuesta a “3 de enero de 2026”

  1. así será Sara!

    Yo también tengo fé. Volveremos al país que nos vió nacer y nos fundiremos todos en un abrazo cálido lleno de luz y amor!

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